martes, 14 de diciembre de 2010



Mechoneo a prueba de balas
Bañados en manjar, pintura y cebolla, dos alumnos de la universidad Gabriela Mistral, Martín González y Felipe Fuenzalida, narran la vergüenza de haber gritado en medio de la universidad, pasearse amarrados y todos destruidos. Era un día normal, tenían clases a las ocho de la mañana. De repente, golpean la puerta y entran los de segundo año gritando, tirando huevos y exigiendo que desalojaran la sala, el propósito es recaudar quince mil pesos, de lo contrario, no verán sus zapatillas y se quedarán sin asado.De este modo, dos transeúntes que deberían ser como cualquier otro que camina libremente por Bustos con Pedro de Valdivia, no lo son. Sin zapatos, manchados y con mal olor, no pasan desapercibidos. Los dos Alumnos, estudiantes de periodismo concuerdan que necesitan una ducha y recordar el mal rato sólo como una mala experiencia de primer año de educación superior

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